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JOHANA CASTRO: “ES IMPORTANTE QUE EL CLIENTE SEPA DE DÓNDE VIENE SU JOYA”

JOHANA CASTRO: “ES IMPORTANTE QUE EL CLIENTE SEPA DE DÓNDE VIENE SU JOYA”

Publicado el 31 de Octubre de 2018 en Entrevistas


Con una joyería sustentable y única, Johana desarrolla su trabajo preocupada del medio ambiente y del usuario. En entrevista con Andes Joya nos cuenta por qué la importancia de la procedencia de cada pieza.

Por: Andes Joya

En el norte de Chile, en la región de Atacama, se encuentra Huasco, una ciudad portuaria famosa por sus centenarios olivos en medio del desierto. Allí vive Johana Castro, orfebre chilena autodidacta que divide su tiempo entre el oficio y ser madre, ambas actividades que le apasionan.

Pero la joyera de ahora 40 años, asegura que, a pesar de que admira mucho el trabajo que realiza escuela We Walka, siempre le ha gustado investigar sobre la joyería de manera autodidacta: “no soy muy buena para tomar talleres o clases, creo que soy de esas personas que aprenden a través de los errores”, asegura, dándonos por ejemplo la vez que se nutrió con demasiada información sobre el fieltro y “casi terminé esquilando la oveja”.

 

Es que el universo de información disponible en el mundo, sumado a las ganas de aprender oficios por parte de Johana, hacen que toda técnica creativa sea una oportunidad de nuevos horizontes. Así fue como finalmente llegó a la joyería por casualidad: “llegaron a mí unos libros muy antiguos. Vi como hacían muebles con la técnica de laminación de hojas de papel de diarios y eso me llevo a crear algo parecido, pero a menor escala; pero algo faltaba. Compré unos ganchos de plata ya hechos y los incorporé a la pieza, funcionó pero no quedé muy convencida del resultado. Comencé a buscar y finalmente me encontré con un mundo maravilloso: fuego, metal y agua, y quedé maravillada. Era el complemento perfecto para mis piezas”.

Piezas que Johana siguió desarrollando, pero sobretodo con una fuerte inspiración en su alrededor, además de conciencia de lo que puede generar su obra. A través de su marca Povera, la joyera chilena utiliza textos y libros antiguos en desuso dándoles una segunda vida, “convirtiendo arte en arte”, dice. Con ellos, genera piezas únicas, es decir, no encontraremos dos iguales, porque “cada objeto surge con su propia identidad”.

  

Y es que según Johana, la joyería contemporánea permite generar esa identidad, al poder trabajar “con conceptos o por intuición, te da libertad de cambiar un diseño a mitad del proceso y terminar con una pieza totalmente diferente al diseño del papel, ya sea portable o no”. Fiel reflejo de sus piezas, sustentables, “tanto ética como ecológicamente”, donde los libros pasan a ser de objetos de recreación y estudio, a portables, los que “al complementarlo con la plata hacen una alianza perfecta”.

¿Qué es lo que buscas expresar con cada una de tus joyas?

Al ser autodidacta no tengo la disciplina de un profesional, todo es intuitivo. Mis creaciones tienen mucho que ver con el nombre de mi marca Povera, en donde en el “Arte Povera” o “Arte Pobre” se utilizan materiales “pobres” como el cartón, palos o papel de diario; estos materiales humildes a conciencia, juntándolos con oro, mármol y otros, para subrayar su mensaje: valorar el proceso de manipulación de los materiales, así como los materiales mismos. Y creo que cada unas de mis piezas lo reflejan.

¿Cuál crees que debiera ser el rol del joyero-orfebre en estos tiempos?

Es importante que el cliente sepa de dónde proviene su joya, que su historia no comienza en la compra. Allí está el artesano orfebre o joyero para orientar, concienciar al cliente de lo que está llevando.

Comentas acerca del daño que genera la joyería en el planeta, ¿cómo fue que percataste de eso? ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Los diamantes son sinónimo de pureza, riqueza y amor. Las piedras semi-preciosas tienen símbolo de poder, luz, armonía y sabiduría. Los consumidores, cuando compran una joya, no cuentan con información de la procedencia de las materias primas y los procesos de fabricación de las mismas. Cuando comencé mis trabajos, tampoco tenía mucha información y menos cuál seria su resultado. Esto solo llegó después de participar en un taller workshop español de joyería sostenible, proceso educativo que marcó mi camino hacia una orfebrería sustentable.

Los metales utilizados para crear la joyería moda o bisutería, son altamente contaminantes para la naturaleza y también para el ser humano. Pero otro impacto desconocido para el cliente o para quien fabrica la joya, tiene relación con los procesos de explotación de las minas. Mi región es conocida por ser minera y no está muy alejada de esta realidad, solo basta ver cuántos pirquineros aún trabajan en pequeños yacimientos rudimentarios para vender su mineral y solo llevarse el 10% del costo de su trabajo.

 

Hoy el proyecto de Johana consiste en mostrar las bondades que el paisaje donde vive le provee. La región de Atacama y su desierto, conocido como el más árido del mundo, florece una vez al año generando un espectáculo único en la Tierra, espectáculo que despliega cientos de tipos de flores endémicas entre las que se encuentra la Garra de León, cuya estructura Johana ha llevado a su técnica.

Así es como la joyera Johana Castro se inspira día a día en la realización de sus piezas, desarrollando y perfeccionándose cada vez más en este oficio que la han acercado a las joyas, como usuaria, ya que antes ni siquiera usaba una: “solo las regaladas por mi pareja, no sentía cercanía con las joyas, las encontraba lindísimas eso sí, pero con falta de algo, no las sentía mías”. De ahí para adelante, el resto es historia.


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