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EL CAMINO DE PAOLA VALENCIA A LA JOYERÍA

EL CAMINO DE PAOLA VALENCIA A LA JOYERÍA

Publicado el 03 de Mayo de 2018 en Entrevistas


Reside en Chile, es venezolana y nació en Francia. Así es el viaje de Paola Valencia que le ha dado inspiración de sobra cuando se trata de crear joyas. En entrevista con Andes Joya nos cuenta su trabajo.

Por: Andes Joya

Olmué es una comuna de la región de Valparaíso, en la zona centro de Chile. Reconocida por sus atributos campestres y por guardar costumbres típicas chilenas, este lugar se ha convertido en el hogar de Paola Valencia Rodríguez, joyera venezolana de 46 años, que lleva más de 10 viviendo en Chile.

“Vivo en un entorno lleno de naturaleza y de cultura rural campesina, que han influenciado mi trabajo intensamente”, destaca Paola, ya que la zona rural en la que se encuentra su hogar y que se puede ver reflejada en algunas de las piezas de la joyera.

Los mismos 10 años que vive en Chile, son los que ha dedicado su tiempo a la joyería. Desde todo ese tiempo que “investigo y redescubro un lenguaje íntimo y propio que me define como una joyera contemporánea latinoamericana”, comenta Paola.

Y a través de esa investigación es que Paola Valencia quiso salir de lo que la gente pensaba como convencional en la joyería. Sus piezas son expuestas a través de su marca KAMBBUR y la mayoría de ellas son creadas con PET, un tipo de plástico muy usado en envases de bebidas y textiles. Si bien Paola comenta que no ha sido un trabajo fácil, la paciencia ha sido una de sus mejores virtudes para seguir adelante con esto, ya que para la joyera es de suma importancia el reciclaje en sus creaciones, pues tiene que ver con cuidar el medio ambiente en donde ella y todos vivimos.

“Me remonto al inicio de esta aventura, hasta hace 5 años que mi trabajo e investigación era una propuesta casi aberrante en el medio de la joyería. El hecho de trabajar con un material post consumo, descartado, no convencional y volverlo metafóricamente hablando una pieza portable gracias a la metamorfosis del trabajo en joyería, era un prejuicio que existía, cómo hacer piezas de joyería hechas con ‘botellas de plástico’. ¡Era impensable en estas latitudes! Donde las sociedades son más conservadoras y donde la joyería contemporánea estaba reservada para ciertos materiales”, asegura.

  

Pero más allá de lo importante que es el área en que vive para la inspiración de su trabajo, la historia viajera de Paola Valencia también tiene su lugar. Ya que sus padres se encontraban estudiando en Francia, ese fue el país de nacimiento de Paola, quien más adelante viaja a Venezuela “por decisión propia de una búsqueda de respuestas personales”, donde estudia Diseño y país en el que conoce a su actual pareja y padre de sus hijos, un chileno que tiempo más tarde la haría establecerse en este sureño país.

Todas estas idas han hecho de Paola “una mujer con una fuerte carga intercultural, donde la diversidad y mixtura y apertura en diversos aspectos profesionales, me define y eso lo transfiero a todos los ámbitos de mi vida”.

¿Cómo eso no iba a influir en sus creaciones? Lo hace. Según nos cuenta la joyera, “influye directamente en el desarrollo de mi oficio, en la manera como tomo o asimilo los desafíos y proyectos. Influye en la posición que tengo hacia proyectos que deseo comunicar. Influye en las alternativas que quiero mostrar con respecto a la joyería hecha por una mujer con múltiples mezclas, que tiene un papel activo de expresión social en el siglo XXI y donde me empuja la sed de conocimiento y trabajo incesante y sistemático otorgando otra visión y manera de asimilar este oficio”.

‘Joyas S. XXI’, ‘Baile de Corales’ y ‘Colección Celulosa’, son los nombres de las tres colecciones que posee hasta el momento, mientras que ‘Viaje’ es aquella que viene en camino. El nombre de esta última de debe a sus tránsitos como persona, en estos cambios entre países donde, finalmente ha gestionado su oficio.

  

Un oficio que Paola define como su “vía de escape”, algo que traduce en su “alter ego hecho joya”. Es decir, un espacio destinado para que la joyera desarrolle esta disciplina, lo que le ha generado la apertura a múltiples caminos de autoconocimiento, “teniendo que entender que en mí, existen diversas maneras de autoexpresión y que todas convergen en la joyería”. Una “terapia”, cuenta Paola, un “remedio” y su “transformación material de espacios mentales, espirituales o ideales que deseo que se vuelvan tangibles en una joya”.

Y es que el desarrollo artístico de Paola Valencia comienza desde que tiene memoria, ya que su padre se desarrollaba en el universo del teatro, mientras que la arquitectura, el diseño y el arte rupestre, era el entorno en el que se relacionaba su madre. “Ellos fueron los responsables de la curiosidad ante el entorno inmediato, ante la historia universal, ante diferentes disciplinas expresivas”, comenta la joyera venezolana.

Todo esto, la influencia artística de sus padres, sumado a la influencia cultural de los países en los que habitó –y habita- es que formaron en Paola su carácter y la ayudaron con la determinación de estudiar una carrera que relacionara todos estos aspectos que a ella le llamaban la atención. Así fue como Diseño en el Instituto de Diseño de Caracas, en Venezuela, se convirtió en el título que lograría, no sin antes dejar en claro que su búsqueda “de aprender de cultores artesanos y maestros quienes en diversas disciplinas han calado en mi formación hasta el día de hoy, aún no termina”.

Una formación que la ha tenido exponiendo en el Museo de Arte Contemporáneo de Chile (MAC) en 2010, con la pieza ‘Imposibilia’, un brazalete que recrea cortes a tajo abierto de las minas de cobre en Chile. También en el Museo de Arte y Diseño de New York (MAD), con las piezas-instalaciones “Del olvido al presente…”, donde el PET y lana patagónica son los protagonistas de una serie de gorros de carácter religioso y social donde su reinterpretación crea un lugar de contemplación y asombro. En el Museo de Arte Popular de Santiago, participó en la muestra de Diseño y Artesanía, donde es distinguida por la pieza ‘Ornamental Altiplano’, con el “Sello de excelencia UNESCO-Chile, 2011”. Y eso no es todo. En 2012 su marca KAMBBUR, está presente en la III Bienal Iberoamericana de Diseño en Madrid, España, con parte de la colección Joyas S. XXI.

 

Así suma y sigue el currículum orfebre de esta diseñadora que busca mostrar su propuesta alrededor del mundo, lo cual le “ha dado la confianza de reafirmar mi camino y seguir experimentando ante todo, para posteriormente concretar esa formación experimental en trabajos de joyería. Y por qué no decirlo, siendo punto de inspiración a nuevos exponentes de la joyería que ven toda posibilidad de expresión en cualquier material”.

 


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