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VANIA RUIZ Y SU JOYERÍA: “NUNCA SÉ DÓNDE ME VA A LLEVAR”

VANIA RUIZ Y SU JOYERÍA: “NUNCA SÉ DÓNDE ME VA A LLEVAR”

Publicado el 16 de Agosto de 2018 en Entrevistas


Con el recién otorgado 1er Premio en la Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea, ‘Vecinos’, la chilena Vania Ruiz nos cuenta más sobre “Las Nuevas Vecinas”, la joya ganadora. Además, nos habla de su inspiración y abordamos por qué será que su trabajo es tan premiado.

Por: Andes Joya

Hablar de las joyas de Vania Ruiz es relacionarlo con una explosión de color. Así lo ha demostrado a través de las diversas exposiciones en las que a participado, pero también, desde 2010, por medio de Casa Kiro Joyas, su marca comercial y casa taller ubicado en Viña del Mar. “Supongo que siempre me ha gustado el color. Me siento cómoda trabajando con colores. No es nada particular, pero creo que refleja algo de mi personalidad”, comenta. Y al parecer a estos colores les va bien.

Oriunda de Valparaíso, Vania de 40 años, quien es arquitecta de profesión y además pertenece a la Asociación Chilena de Joyería Contemporánea Joya Brava, hoy está a la espera de su primera hija, por lo que las emociones y las buenas noticias parecen haber llegado juntas. Porque sumado a su embarazo, a comienzos de julio pasado se dieron a conocer los resultados de la II Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea, en la que Vania resultó ser la vencedora. Y no, no lo esperaba; porque en la primera versión, realizada en 2016, la joyera chilena obtuvo el 2º premio con la pieza ‘Protección Materna’, la cual hace alusión a la devoción latinoamericana de la figura femenina de la Virgen por sobre las figuras masculinas, “la Virgen, como las madres protectoras que nos unen”, citaba sobre su joya.

 

Pero en esta oportunidad, el tema ‘Vecinos’ de la bienal hizo que la imaginación que Vania se extendiera a otros horizontes y representara en una joya de tela sintética, plata, uñas acrílicas, resina, esmalte, acero e hilo; la vorágine que Latinoamérica vive con la llegada de nuevas almas femeninas. “Colombianas, dominicanas, venezolanas, haitianas, centroamericanas. La exuberancia de las nuevas vecinas va colonizando nuestra recatada femineidad, desplazando el adorno desde un ámbito doméstico e introvertido, al protagonismo urbano y extrovertido de estas criaturas exóticas”.

Y así como comentábamos anteriormente, la joyera chilena no se esperaba este reconocimiento, pues su aplicación a último minuto le hizo pensar que pocas chances podía tener de ganar. Pero se equivocaba. “Como en la bienal anterior había ganado el Segundo Lugar, nunca pensé que volvería a estar entre los ganadores”, asegura, aunque es clara en señalar que le encanta desarrollar un tipo de joyería más artística, “es que nunca sé dónde me va a llevar, pero a medida que pasa el tiempo, voy descubriendo un hilo conductor que conecta cada capítulo”.

Comentaste que la noticia te tomó desprevenida porque enviaste la fotografía de la pieza en el plazo extendido. ¿Ya tenías una idea previa de lo que querías presentar?

Si, ya tenía una idea de lo que quería hacer, pero no había tenido tiempo de ejecutarla. Entonces cuando me puse a trabajar, el avance fue bastante rápido. Técnicamente, me quedaba solo por resolver cómo uniría las uñas a la pieza, y lo hice cosiéndolas con hilo y aguja, porque quería que quedaran como escamas, con algo de movimiento.

 

Dices que vas descubriendo un hilo conductor que conecta cada capítulo, cada vez que realizas una joyería más artística. ¿Qué es lo que descubriste en esta oportunidad?

En este último tiempo año venía trabajando en una serie que tomaba el adorno doméstico como una expresión femenina de afecto, y el poder que estos objetos tenían sobre el espacio. Me centré en el adorno más popular, y que se repite en la mayoría de las casas chilenas. El pañito de crochet, la fundita de la tele, el vestido de la lavadora, las flores artificiales, las figuras religiosas. Una decoración excesiva y protectora que hace de un espacio, un hogar. Este trabajo me remitía a las mujeres de mi familia, abuelas abnegadas, dueñas de casa, fuertes y trabajadoras, como la mayoría de las mujeres de un Chile, en ese entonces, bastante humilde.

Cada serie de piezas de joyería que venía haciendo, era un pequeño homenaje a partir de esta estética doméstica. En mi último trabajo había descubierto las flores artificiales como nuevo material y estaba haciendo unas piezas bien volumétricas y coloridas que me tenían muy contenta. Estaba en eso cuando apareció el tema “Vecinos”, de la bienal.

Hace un par de años estaba en Antofagasta y conversando con una clienta de allá, me contaba cómo las mujeres colombianas habían irrumpido en la escena social, con su coquetería, su personalidad exuberante y sus uñas siempre pintadas, embobando a los hombres y preocupando a sus mujeres. Entonces comencé a poner más atención a este tipo de decoración del cuerpo, de cómo se vuelven una forma más de expresión y también de seducción. ¡Hasta yo misma terminé con una manicure!

Entonces ambas ideas se cruzaron, y no pude evitar hacer la relación entre estos dos modos de femineidad, uno que se expresa en el espacio y otro en el cuerpo, completamente diferentes y que se estaban empezando a encontrar. Distintos países, distintas generaciones y distintas maneras de ser mujeres. Pensaba en cuánto habíamos cambiado, en cómo lo que protegemos ahora tiene que ver con aquello que nos permite salir al mundo más que permanecer en la casa.

Así se van hilando las ideas y voy completando una historia.

¿Te gustaría sacar alguna colección inspirada en el tema de las migraciones, sobretodo femeninas?

No lo sé aún. Me gustó mucho trabajar con pintura y pequeños dibujos y ya he estado incorporando esta técnica a mi línea de joyas de Casa Kiro, pero no sé aún si llegue a tomar el tema como una inspiración. De todas formas, sí me gustaría continuar las uñas acrílicas como material.

Fuiste premiada en la I Bienal y ahora con el máximo reconocimiento en esta, ¿por qué crees que has sido galardonada en ambas ocasiones? ¿Qué es lo que destaca de tu joyería que resulta ser premiada?

Creo que debe tener que ver con una honesta y particular búsqueda de identidad, con la intención de poner en valor y dignificar aspectos propios que nos reflejan.

¿Estás preparando alguna nueva colección?

Sí, estoy trabajando en una versión más comercial de la serie “Domestic Wildness”, realizada en tela de flores artificiales y resina. Es una línea que me toma muchísimo más tiempo, pero me encanta, porque es muy escultórica y nace de la intuición en el momento de ir haciendo cada pieza.

¿Cómo ves tu futuro en la joyería? Si bien tienes tu marca Casa Kiro Joyas, ¿qué proyecciones tienes al respecto?

Seré mamá por primera vez muy pronto, así es que no tengo ni la menor idea de cómo irán a ser las proyecciones, ni cómo irá a seguir el camino en los próximos años. Supongo que seguiré trabajando, confiando en mi capacidad creativa y mi buena estrella.

 

Así los planes de Vania Ruiz se encuentran centrados en la nueva colección y en su ámbito familiar, mientras espera a que en 2019 se realice su primera exposición individual en el Museo de Arte Popular José Hernández de Buenos Aires, como parte de uno de los premios otorgados en su primer lugar de la bienal.

 


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