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MONOCO: “EMOCIONAR, CONMOVER Y EVOCAR”

MONOCO: “EMOCIONAR, CONMOVER Y EVOCAR”

Publicado el 10 de Diciembre de 2018 en Entrevistas


Entrevistamos a la destacada joyera chilena, quien nos cuenta sobre su incursión en la joyería, sus planes a corto plazo y sobre la joyería contemporánea.

Por: Andes Joya

Si hablamos de ‘Monoco’ probablemente el nombre te sea conocido ya que se trata de una de las joyeras chilenas más reconocidas en los últimos años. Si hablamos de Mónica Pérez, probablemente no te sea familiar.

Monoco, como conocemos a la joyera y su marca, es oriunda de Santiago de Chile pero creció en Curicó, una ciudad al centro-sur del país. Diseñadora de profesión con máster en Arte de la Universidad UCE de Birmingham, Monoco se dedica a la joyería desde 1995, realizando desde allí diversos estudios en el oficio, tales como talleres conceptuales con Jorge Manilla, Jorge Castañón, Ricardo Domingo, Kevin Murray y Ruddt Peters. Además de un curso de porcelana aplicada a la joyería con Pilar Cotter, y otros talleres entre los que se encuentran los de broches con Tabea Reulecke y Daniela Malev, el taller de Electroformado con Rafael Alvarez y el taller de laca japonesa con Francine Schloeth.

 

Ya con tantos años dedicada al oficio, Monoco ha expuesto en diversas ferias y exhibiciones, destacando las últimas en las que participó, las cuales han sido por ser una de las integrantes de Joya Brava. Hablamos de “Relatos Habituales”, mostrada en Munich, Légnica y Barcelona durante el 2017 y en el Instituto Cultural de las Condes durante el 2018. La exposición “Interiores”, actualmente exhibiéndose en el Museo de la Historia del Traje de Buenos Aires. Y también sus piezas de la serie “Vecindario Vertical”, las que fueron parte de la muestra “Vecinos” en la 2º Bienal Latinoamericana de Joyería realizada en Buenos Aires durante el segundo semestre del 2018. También ha sido parte de diferentes ferias en EEUU (NY, San Francisco y Seattle), en Inglaterra (Londres, Harrogate y Birmingham y en Alemania (Munich). “Desde 1998, mi trabajo ha sido expuesto en Chile, EEUU, Inglaterra, España, Argentina, Alemania y Noruega”, asegura.

  • ¿Tuviste alguna inspiración para dedicarte a la joyería?

Más que inspiración, ganas de hacer cosas con las manos. Además la posibilidad de realizar todo en un espacio reducido, la independencia y la posibilidad de hacer todo yo misma… era otra razón, en ese entonces, para incursionar en la joyería. Finalmente, me gustó el descubrir este mundo individual y muy reflexivo al que me transportaba al sentarme en el banco de trabajo.

  • Has participado en diversas exposiciones tanto nacionales como extranjera, ¿cuál fue el sentimiento que tuviste al presentar tu primera exposición?

La sensación de misión cumplida , de satisfacción, pues fue el show de final de mi Magíster y el culminar de un trabjo intenso y prolongado.

  • ¿Dónde y cuándo fue?

Escuela de Joyería de a universidad UCE en Birmingham, Reino Unido.

  • El uso del color en tus joyas ha sido determinante, ¿qué significa para ti el color?

El color representa para mi el alma de la joya, lo sugerente y evocador.

  

  • ¿Cuáles son tus planes al mediano y largo plazo con tus joyas?

No tengo una ruta muy clara. Seguir aprendiendo y jugando por un lado. Retomando un modo de contactarme con el público directamente. En búsqueda del balance entre lo humano y lo cyber (mundo que no se me da muy fácil).

  • ¿En qué te encuentras actualmente?

Mil cosas; esta época es súper ocupada. Creando mi sitio con venta online. Además desarrollando algunas líneas de RRCC y souvenirs balanceando diseño y patrimonio. Por otro lado, postulando a fondos para llevar la última exposición de Joya Brava al Europa.

  • ¿Cómo ves la escena de la joyería contemporánea en Latinoamérica?

Creciendo, cada día con más seguidores. Expandiéndose, moviéndose, revolucionando y posicionándose en las grandes ligas, con su propio lenguaje.

  

Monoco posee alrededor de 30 colecciones. Ya no las cuenta. Cada serie es una creación especial y dejaron de ser enumeradas. No tiene colecciones favoritas, pero sí un cariño más especial a las últimas, sobretodo con la de Rari, “no tan solo por el resultado como colección en sí, sino también por el impacto y aceptación que ha tenido en el público; además por todo el trabajo de desarrollo que ha involucrado y sigue involucrando, y mi relación con las tejedoras, logrando un buen trabajo en equipo. Finalmente, es muy satisfactorio sentir que de alguna manera hemos logrado re posicionar y reivindicar esta artesanía, dándole vigencia nuevamente”, comenta la joyera chilena.

  

Y es que para ella la joyería es un medio de expresión, “una forma de conversar y contar historias, lo que me pasa”, por eso nos comenta que en cada una de sus joyas, más que transmitir un mensaje es transmitir emociones: “emocionar, conmover y evocar”, transformándose así en una experiencia.

 


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