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LA TRADICIÓN JOYERA DE ECUADOR SIGNIFICA ‘CHORDELEG’

LA TRADICIÓN JOYERA DE ECUADOR SIGNIFICA ‘CHORDELEG’

Publicado el 01 de Septiembre de 2018 en Artículos


Al sur de Ecuador se ubica Chordeleg, un cantón de la provincia de Azuay. Famoso por su artesanía, cerámicas y bordados a mano; la joyería se alza como el oficio más importante de este lugar, donde el oro y la plata son los principales protagonistas.

Por: Andes Joya

El trabajo de orfebrería de los habitantes de Chordeleg se visualiza en las decenas de joyerías que hay en las calles de este cantón. Y es que son más de cien las existentes que presentan un trabajo de calidad, con una tradición que más del 70% de la población mantiene, pues es este porcentaje el que se dedica a la joyería, creando verdaderas obras de arte, dando como resultado hermosas piezas que van desde la argolla más simple, hasta el más elaborado trabajo en filigrana.

Es que en Chordeleg la tradición joyera y orfebre debe mantenerse por muchos años más y por eso el sello de calidad es importante. La Municipalidad de Chordeleg cuenta con una oficina donde se entrega un “sello de garantía” de la joya, donde el dueño de la tienda confirma la utilización de oro de 14 o 18 quilates o de plata de 9,25 a 9,75 quilates.

La misma municipalidad mantiene estadísticas de cuántos negocios orfebres existen en este cantón. Según datos de 2010, eran 68 joyerías las distribuidas tanto en la plaza central como en la calle Juan Bautista Cobos. Mientras que en los últimos 8 años este número aumentó a unos 111 locales, e incluso más, expandiendo su presencia a la calle Carlos Serrano.

 

Este crecimiento ha generado una mayor competitividad entre todos los joyeros y orfebres, quienes quieren vender y mostrar sus piezas a la mayor cantidad de gente; lo cual se mantiene con la calidad. Pero esta misma competitividad también ha hecho que la oferta varíe y los joyeros tengan que cambiar sus elaboraciones, predominando el uso de otros materiales.

El desarrollo de la filigrana ha hecho que la plata y el oro blanco fuese ganando más reconocimiento entre la gente y, en lo general, han aumentado las preferencias de la realización de joyas en estos tipos de materiales, además del goldfield. Así lo ha comentado Juan Lituma, quien es dueño de la joyería Lituma: “el oro ha perdido espacio ante la plata y el goldfield, porque antes el precio por un gramo era más económico que el actual”.

 

Sin embargo, la importancia de esta actividad no es cuestionable desde ningún punto de vista. Y es que en el 2000 este lugar fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y desde 2017 integra la Red de Ciudades Creativas de la Unesco; valorando así la historia artesana del municipio, ya sea en el área joyera como en los otros oficios que realizan sus habitantes.

A pesar de este reconocimiento nacional por el trabajo orfebre y que la tradición datara desde hace cientos de años; no fue sino hasta 2004 que logra reconocimiento internacional, cuando el certamen de Miss Universo se realiza en Ecuador y las candidatas portan joyas de filigrana procedentes de orfebres de Chordeleg; generándose así una mayor visualización de las piezas, ya que el certamen se muestra en televisión en gran cantidad del mundo.

Sea como sea, Chordeleg es sinónimo de tradición joyera ecuatoriana, algo que los habitantes demuestran con orgullo en su trabajo, presentando piezas de calidad para que el visitante tenga la seguridad de que se lleva una joya con garantía probada.

LA CANDONGA: FILIGRANA A GRAN ESCALA

Cuando hablamos de un delicado tejido con finos hilos de oro y de plata, estamos conversando de la técnica de la filigrana y en el municipio de Chordeleg hay una joya a gran escala que refleja el minucioso trabajo que realizan cientos de orfebres de Ecuador y el mundo.

La Candonga se le llama a la principal joya que luce la chola cuencana y en el sector bajo de Chordeleg los artesanos Wilson y Jorge Lituma, Juan Lara y Juan Tacuri, comenzaron a desarrollarla a gran escala. Su realización data de 2004, dando como resultado una pieza de 1.73 metros de alto por un metro de ancho, donde utilizaron 18 mil gramos de plata y cuya elaboración y terminado se demoró dos meses.

La joya, que tiene forma de una pirámide, consta en la parte superior de un trébol seguido de dos medias lunas con asas colgantes de láminas, cuyos extremos se unen al trébol. En el medio posee un tejido de finos hilos de plata con el que se va dando forma a un elegante bordado.

 


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