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PIURA Y CATACAOS: TRADICIÓN JOYERA EN EL NORTE DE PERÚ

PIURA Y CATACAOS: TRADICIÓN JOYERA EN EL NORTE DE PERÚ

Publicado el 05 de Agosto de 2018 en Artículos


En el norte de Perú la tradición joyera data desde hace más de 2 mil años gracias a la cultura vicús, que habitaba la zona de Piura, tradición que hasta hoy sigue presente gracias a los orfebres de Catacaos.

Por: Andes Joya

En el norte de Perú la historia de las culturas que habitaron la zona, dan cuenta de una gran presencia en el área joyera. Pero los vicús son aquellos que desarrollaron el oro y la plata al nivel orfebre. Y no todo se queda en la historia, porque actualmente si se visita el pueblo de Catacaos, uno se percata que generaciones tras generaciones han hecho que el oficio del joyero siga presente, sobretodo con la filigrana.

CATACAOS

Poco más de 70 mil habitantes posee Catacaos, pequeña ciudad perteneciente al departamento de Piura, a 12 kilómetros de la ciudad del mismo nombre.

Insertarse en sus calles, sobretodo la del Comercio, es ver tradiciones artesanas como el tejido del sombrero de paja, la cerámica y la joyería. Pero es esta última la que concentra un gran número de hacedores que han recibido la educación ya sea de sus padres o porque han querido aprender el oficio de la joyería.

Y no es para menos. Pues Catacaos es conocido en Perú como el lugar donde tienes que ir si quieres comprar joyería y sobretodo la filigrana. Sí, filigrana, desarrollada con una hebra y cuya técnica no solo queda expuesta para la venta, sino que también se enseña a todos quienes quieran aprender.

El Centro de Innovación Tecnológica de la Joyería Catacaos (CITE) queda a un costado de la Catedral de la ciudad y “tiene como finalidad aumentar la competividad, elevar el nivel tecnológico, la calidad, la productividad y la capacidad de innovación de las empresas artesanales de Catacaos”, siendo una rama la joyería.

Este centro cuenta con máquinas donada por el Gobierno de Italia en los años 90’, las cuales hasta el día de hoy se mantienen en perfectas condiciones y sirven para la producción joyera de Catacaos.

  

Alejandro Quevedo lleva 15 años dedicado a la joyería y hace cinco que trabaja en el CITE. Por sus manos pasan los cursos, los arreglos joyeros y el cuidado de las máquinas. Aunque es el primero de su generación que se dedica a esto, asegura que “quiero transmitírselos a mis hijos” para que perdure el oficio.

“La joyería en Catacaos se ha expandido a la alta joyería, ya no solo es filigrana, como somos conocidos, sino también otras elaboraciones finas”, asegura Quevedo. Y tiene razón. Alrededor de la plaza principal abundan las tiendas joyeras atendidas por sus propios dueños y muchos aseguran que les va bien, porque “la gente está valorando el trabajo fino y delicado”, comenta una de las dueñas de una de las tiendas.

Quizás Catacaos no sea un destino como tal, pero si se está en la ciudad de Piura o en el departamento, una pequeña visita ayuda a reflejar la impronta joyera de esta pequeña ciudad, impronta que el mismo Alejandro asegura que “le da identidad al pueblo y a la sociedad de Catacaos, asegurando que te puedes llevar una joya de calidad y mejor, una filigrana única”.

  

PIURA

La cultura vicús se desarrolló en el valle medio de Piura entre el 200 a.C. y el 500 d.C.; y entre las manifestaciones culturales del pueblo, destacan la alfarería y la orfebrería

Utilizando la técnica de cobre dorado –que consiste en poner una pátina de oro sobre objetos de cobre- los vicús trabajaron mayoritariamente sus joyas con oro y cobre dorado; creando joyas potentes que hasta el día de hoy se exhiben en algunos museos de la ciudad.

La magnificencia de algunas de sus joyas, hace que se mantenga el recelo la muestra pública, por lo que no se está permitido sacar fotografías ni filmar videos en las salas que muestran la orfebrería en oro en todo su esplendor. Aún así, quienes visitan la ciudad de Piura puede aprender y descubrir una cultura menos famosa que otras de Perú, pero muy importante en cuando a desarrollo orfebre se refiere.

Técnicas como el martillado, el laminado, el vaciado y el moldeado, se utilizaban para hacer las joyas que iban decoradas muchas veces con perlas, esmeraldas o turquesas. El uso de las planchas de cobres combinadas en oro, se pudo constatar ya que se han encontrado –a través de trabajos arqueológicos- pequeños discos de oro soldados con otros más pequeños de cobre. La variedad orfebre es amplia en diseño, considerando que no solo se dedicaban a la realización de aretes, sino también de orejeras, coronas, pectorales, narigueras y brazaletes; e incluso la realización de vasijas de oro para uso ceremonial.

Y el trabajo con el oro es magnificente. En el mismo Museo del Oro del Perú, se pueden encontrar piezas como una placa rectangular de 10 centímetros de largo por 7 de ancho, cuyo tamaño hace pensar que no es mucho, pero el trabajo con los relieves y todo el decorado da cuenta de lo minucioso que era la orfebrería para los vicús.

  

La Venus de Frías se convierte en el trabajo en oro más importante del Perú Prehispánico y todo gracias a la realización del pueblo vicús, quienes probablemente veían en ella un símbolo de fertilidad. Esta figura consiste en oro fino de 24 quilates y luce engastes de platino. Mide 15,4 cm. de alto y su peso es de 60 gramos. Alambres torcidos y soldados, a modo de un trabajo de filigrana, remarcan sus grandes ojos enchapados con láminas de platino. Para realzar su volumen, la figura fue elaborada en base a diversas láminas, las que fueron sometidas a las técnicas del embutido y del repujado, para finalmente ser soldadas.

La estatuilla luce pequeñas argollas en el lóbulo de ambas orejas. De estas penden placas discoidales que se mueven con el aire, o con el menor movimiento. Adornos similares, simbólicos, cuelgan también de su cintura. Al parecer evocaban la lluvia, en su forma de gotas de agua.

Así uno se puede percatar que el trabajo del oro, la plata y el cobre fueron fundamentales en los vicús, quienes desarrollaron una cultura orfebre destacada hasta el día de hoy por los peruanos y que representan los orígenes de la orfebrería en el sector de Piura.

Orígenes que han continuado con el oficio, de manera diferente, en Catacaos, quienes son conocidos por su filigrana y quienes también ahora desarrollan un fino trabajo de joyería.

El norte de Perú sorprende, no solo por paisajes cordilleranos o buenas playas, sino por una historia orfebre que no muchos conocían.


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