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RECICLANDO Y TRANSFORMANDO: LA NUEVA VIDA DEL PLÁSTICO EN LA JOYERÍA

RECICLANDO Y TRANSFORMANDO: LA NUEVA VIDA DEL PLÁSTICO EN LA JOYERÍA

Publicado el 22 de Febrero de 2018 en Artículos


En los supermercados y otras tiendas cada vez se ve menos la utilización del plástico como bolsa. Marcas de comidas cambiaron sus recipientes a vidrios y el reciclaje del plástico se ha vuelto una realidad. Hoy este material dejó de ser un desecho y es la materia prima favorita de algunos joyeros.

Por: Andes Joya

¿Utilizar joyas de plástico? ¿Son realmente joyas y no bisutería? El minusioso y profesional trabajo que realizan algunos orfebres ha hecho que este material de desecho y transformado en basura, tenga una nueva vida, pero esta vez en la joyería. Y es que muchos son los artistas que dedican su tiempo en realizar piezas de plata, oro y piedras preciosas, pero con el plástico como su materia complementaria.

Un ejemplo de ello es lo realizado por Safira Blom, Fabiana Gadano, Paola Valencia y la marca Joya Plástica; quienes en sus aros, collares, anillos y otras piezas, transforman una botella, una bolsa o un envase plástico en joyas contemporáneas, que han sido expuestas en varios países alrededor del mundo.

El crecer en Suecia hizo que Safira Blom, sintiera una estrecha conexión con la naturaleza y, por eso mismo, siempre ha estado tomando materiales de la calle, así como también sacando fotografías y anotando todos los detalles que ve. En su ahora hogar en Costa Rica, país donde reside desde hace años, es un lugar que le ha llamado la atención por su diversidad de paisajes, los que también la inspiran en sus joyas, tanto en sus formas como en la materia prima que utiliza, combianando así los metales con el plástico reciclado.

“En la selección de mis materiales busco entre las posibilidades que tenemos a nuestro alcance y los trabajo con el mismo respeto y atención entre ellos, ya sea una lámina de plata o un empaque de plástico. Estos materiales no son limitados, como tampoco lo es nuestro planeta”, comenta Safira sobre su trabajo, añadiendo que un curso en la universidad donde estudiaba fue lo que la motivó a trabajar con el plástico, ya que debía manipular un material no convencional, “fue un reto”, dice. “Como mi mayor inspiración siempre ha sido la naturaleza, el plástico como material sentía muy lejos de esto y allí estaba el reto. Agarré un tubo de plástico, una manguera que alguien había puesto en la mesa de materiales para compartir y empecé a investigar la forma, las cualidades y experimentar que se podría hacer con este material y de que podría hablar el material en sí”, comenta. A partir de esa actividad es que nació la colección “Underwater World”.

“Este material me ha enseñado muchas cosas pero más importante que todo material tiene valor y se debe tratar todos los materiales con respeto así que nada es infinito. El plástico es un invento muy importante que nos ha ayudado en muchas cosas pero también ha causado muchos problemas y en esto también hay algo interesante como concepto”, manifiesta Safira.

   

Y así como Safira, la argentina Fabiana Gadano convierte diversos objetos plásticos en portables piezas de joyería contemporánea. “En el consumo familiar cotidiano de bebidas durante un verano en el campo, donde los residuos no son retirados por el recolector, el tema de la basura se hace muy presente por la atención que requiere su reducción y redistribución. En la ciudad el tema tiende a diluirse y a veces no tomamos conciencia del consumo excesivo y desechos plásticos en los que incurrimos”, comenta Fabiana sobre su inspiración al realizar este tipo de joyería. La argentina, quien ha expuesto su trabajo en su país natal y en otros tales como Alemania, Francia, México y Estados Unidos; asegura que descubrió “con alegría que son innumerables las posibilidades expresivas que este material me ha brindado, además de permitirme sembrar algo de atención en pos de un consumo apenas algo más consciente sobre el destino de la basura”.

   

“La necesidad de hacerme responsable como creadora de transformar un material que había en abundancia, pero que producía un verdadero flagelo de contaminación, me generó un desafío y hasta un acto de rebeldía en cuanto a trabajar con un materia prima poco convencional en el medio de la joyería”, comenta Paola Valencia, quien vende sus joyas a través de su marca Kambbur. Venezolana de nacimiento y diseñadora de profesión, Paola ahora se encuentra establecida en Chile y trabaja desde hace 10 años con el plástico de botellas, también conocido como PET, un material que, según cuenta, le “sorprendió su versatilidad, maleabilidad, ductilidad, liviandad y por tener la posibilidad de mezclarlo con otros materiales”, fusionándolo con metales tradicionales como el cobre, bronce, plata y materias primas orgánicas como algodones, cueros, telas y maderas post consumo.

“Reconozco que al pertenecer a una especie desechadora por impulso, deseo generar en mi trabajo un camino consiente destinado al cambio de conceptos, donde el ‘residuo’ es reconstruido con un lenguaje diferente, lleno de energía en color y en procesos llevados a la joyería del siglo XXI”, manifiesta.

   

La marca familiar de joyería chilena, Joya Plástica, crea joyas de autor únicas con bolsas plásticas. Inspiradas por su abuela quien en los años 80’ exploraba sobre las diversas formas de reutilizar el desecho a través del tejido y el crochet, Pía, Constanza, María Pía y Macarena, crean aros y collares de diversos colores y tamaños, dándole una nueva vida a las bolsas de empaque. “Lo que más nos interesa es crear desde el desecho y lograr transformar un material que, de otra manera, terminaría en la basura. Nos fuimos perfeccionando en la orfebrería y así quisimos ‘elevar’ esta materia prima hacia un producto deseable de diseño de autor y con conciencia ecológica. Nuestra propuesta es finalmente eso: diseño de autor chileno y sustentable, hecho con la reutilización de bolsas plásticas con oro y plata”, comentan desde Joya Plástica.

   

Estos cuatro ejemplos de joyería demuestran cómo el plástico se puede reciclar y transformar para crear una pieza de primera selección. Un material que puede tardar entre 100 y mil años en degradarse, hoy se encuentra en formas que no contaminan y que ayudan no solo al planeta, sino que también a la creatividad y desarrollo de la joyería.

 


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