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CREAR CON FILIGRANA: MANOS QUE TEJEN JOYAS

CREAR CON FILIGRANA: MANOS QUE TEJEN JOYAS

Publicado el 17 de Mayo de 2018 en Artículos


¿Tejer con plata y oro? Quizás la respuesta a esta pregunta es obvia para los orfebres, mientras que para el resto de las personas es una sorpresa. Joyas tejidas armoniosamente con hilos de metal, es lo que conocemos como filigrana y aquí algunos joyeros comentan por qué prefieren trabajarla.

Por: Andes Joya

Quienes gustan de la joyería y están más relacionados con ella, la palabra “filigrana” no le suena para nada desconocida y reconocen la técnica en alguna pieza que puedan tener frente sus ojos. Un trabajo detallado que muchos joyeros practican y llevan a cabo en sus joyas, expresando en ella su inspiración, con diseños que muchas veces encantan.

Pero esta técnica no es nada actual y se remonta dese hace bastante tiempo, más del que muchos se imaginan. Yacimientos arqueológicos de la antigua Mesopotamia, indican que desde el 3.000 a.C. fue incorporada la filigrana en la joyería, mientras que las piezas más antiguas encontradas en la Península Ibérica, provienen entre el 2500 a.C. y el 2000 a.C. Con esta información, nos percatamos que la técnica ha recorrido civilizaciones y culturas completas.

Para los etruscos y los griegos, el oro y la plata transformados en hilos, constituyeron el trabajo ordinario del joyero. Así lo dice Alessandro Castellani, en 1861 en el texto “Memorándum sobre la joyería de los antiguos”, donde establece que todas las joyas realizadas por estas dos culturas “se hicieron soldando juntos y así construyendo el oro en lugar de cincelar o grabar el material”.

 

Con los datos obtenidos, nos podemos dar cuenta que son 5 mil años, aproximadamente, los que esta técnica de joyería está inserta en la orfebrería y que, tal como ocurre en la actualidad, el trabajo de ella se expande por diversas partes del planeta. Desde ahí el origen de la palabra, que en español procede del italiano y deriva del latín ‘filum’ que significa ‘hilo o fibra’, acompañado con ‘granum’, que a su vez significa ‘grano o pepita’.

Ana María Morales, Ximena Solé, Angelina Salazar y Sandra Hernández, son algunas de las joyeras que utilizan la filigrana en la creación de sus piezas, joyas que han tenido reconocimiento tanto entre sus pares, como a nivel comercial.

“Es una técnica donde no tengo límites para la creatividad”, comenta Ana María Morales, joyera peruana que trabaja con la filigrana desde hace 10 años, reconociendo que su acercamiento a esta técnica “fue un amor al primer contacto, convirtiéndose desde ese momento en mi hobby y con el tiempo en mi pasión, para finalmente ser mi emprendimiento”.

Emprendimiento que la ha llevado a ser reconocida en marzo de 2017, con el “Premio Nacional Diseño de la Artesanía Peruana: innovación en la artesanía”, en la categoría ‘Procesos de producción’, distinción que entrega el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo de Perú. “Puedo estar sentada esperando tomar un vuelo o en el bus y siempre me acompaña un crochet puedo tener un alambre de cobre, plata o de fantasía pero siempre estoy tejiendo”, asegura la joyera.

  

La joyera chilena Angelina Salazar, lleva 25 años dedicada a la orfebrería, pero desde hace un año que trabaja con filigrana, después de un viaje que realizó a Catacaos, Perú, en 2012 y conoció el trabajo, confección y las piezas.

“Lo que más me gusta de la filigrana es cómo uno aprende a fortalecer la creatividad, la paciencia y la concentración. A través de ella, uno hace un trabajo con un amplio espectro artístico, donde puedes crear piezas relacionadas con la naturaleza, la música, el paisaje, los animales o insectos, y dejar volar tu imaginación a ámbitos mas abstractos y contemporáneos”, comenta Angelina.

  

Ximena Solé se dedica desde 2004 a la joyería, con cursos de orfebrería en Santiago de Chile. Pero en 2007, mientras estaba en Barcelona, asistió a clases con el orfebre Jaime Díaz, donde, entre otras técnicas, aprendió la filigrana.

“Siento que más que decorar el cuerpo o una vitrina, una joya es la expresión de lo que es y lo que siente una persona. Quien regala una joya, la elije pensando en cómo es quien la recibirá, y quien se compra una joya elije la que más le gusta y la representa”, comenta Ximena, quien entre sus colecciones, posee aros y colgantes con el más detallado trabajo en filigrana con hilos de plata.

  

En ‘Atelier Eugenia Chavarría’, Sandra Hernández presenta piezas tejidas, principalmente, en hilos de cobre y plata, son aquellas que representan la línea de joyería de esta marca. “La elaboración se ha realizado a través de la reinterpretación del tejido tradicional, herramientas tradicionales adaptadas a este material, además del uso de orfebrería tradicional como soporte en las construcciones de las piezas”, comenta.

  

Por último, Mauricio Domínguez, a través de su marca Alquimiart Joyas, realiza piezas únicas a través de la técnica de filigrana portuguesa, donde la plata 980 y el oro de 22 kt son los protagonistas.

“Lo que me llamó la atención de aprender a ser orfebre de joyas hechas en filigrana, fue la historia y la antigüedad de esa técnica. Me encantó aprender algo tan antiguo y poder dar una forma y una utilización más contemporánea. Trabajar la filigrana es hacerce cargo de una herencia milenaria para preservarla sin perderla”, asegura Mauricio Domínguez.

  

Así, este arte milenario que se ha sostenido y expandido a lo largo del tiempo, nos entrega una joyería delicada y con diseños cuidadosamente armados, en base al tejido de los hilos como plata, oro, cobre y bronce. Un trabajo que sí o sí debe ser hecho a mano y que sigue valiéndose de seguidores y de reconocimientos.

 

 


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