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El devenir de la orfebrería en Latinoamérica

EL DEVENIR DE LA ORFEBRERÍA EN LATINOAMÉRICA

Publicado el 07 de Agosto de 2015 en Artículos


Por: Andes Joya

Por Gonzalo Medina, periodista Andes Joya

Actualmente la producción de orfebrería latinoamericana se reviste de tres conceptos que son fundamentales para entender el fenómeno y comprender así el escenario que se vivencia en los países de habla hispana del sur del mundo, en donde el mercado, los espacios de difusión y los fondos concursables son cruciales para sustentar la creación en joyería.

Según datos de la Red Iberoamericana de Investigación y Transferencia de Tecnología para el Fortalecimiento Artesanal (2011), los países con mayor presencia en el mercado de joyería son Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Brasil, República Dominicana y Venezuela. Los porcentajes por cada país difieren no sólo de la apertura de sus mercados sino de otros factores que tienen que ver con el fortalecimiento del turismo cultural, y el valor de la joyería contemporánea que tiene en los distintos territorios y culturas, conformándose Colombia como uno de los países con mayor presencia en cuanto a mercado con un 40% a nivel Latinoamericano. Después de Brasil y Argentina, con un 32 y 29% respectivamente. Esto no sólo habla de cierto centralismo de la producción, sino también de ciertas características culturales que permiten una mayor circulación de las producciones, así como también mayores posibilidades de asociatividad y conformación de trabajo colectivo.

Cabe preguntarse cuál es el rol de esta producción en la cadena del mercado. El giro que ha tenido la orfebrería, en donde el paradigma de la pieza tradicional es actualizado y resignificado por la joyería contemporánea que resitúa más su objeto de estudio en la pieza en sí más que en su uso y funcionalidad estética separada de su simbolismo. En este nuevo escenario, la joyería contemporánea (y los joyeros Latinoamericanos) han debido abordar un rubro que no sólo denota competitividad (en el ámbito del mercado), sino una reformulación estética que ha incidido en las dinámicas de circulación y de cómo estas joyas pueden llegar al público. En este sentido el modelo de gestión utilizado ha tendido a acercarse hacia el área (o rubro) de las artes visuales, por cuanto propone a la orfebrería como objeto de pregunta en la actualidad. Así ha emergido la presencia de los curadores, asociaciones, grupos, colectivos, y ferias que han buscado visibilizar mediante distintas estrategias una producción que actualmente permite que el 57% de los joyeros que se dedican a la joyería contemporánea puedan vivir sólo del diseño y de la comercialización de sus creaciones. La difusión también es un ítem primordial para los joyeros, por cuanto las redes sociales e internet han servido como plataforma para difundir su producción, no sólo como mecanismo de comercialización, sino también ejerciendo una labor mediadora entre la joyería contemporánea y el público, como lo es el caso de diversas galerías, tiendas especializadas y publicaciones que han surgido en los últimos años principalmente en Colombia, Argentina y Chile. En cuanto a los fondos concursables, la presencia es más bien heterogénea, por cuanto se presenta en varios países de Latinoamérica, su objetivo es distinto por cada nación, Chile por ejemplo presenta una política cultural que acoge la producción en joyería y la apoya mediante distintos mecanismos y fondos concursables. Distinto es el escenario de Argentina, en donde las redes con la institucionalidad han podido hacer menos de que lo que la gestión privada (asociación de joyeros, colectivos) ha podido realizar.

El estado actual de la joyería contemporánea se reviste de grandes posibilidades de expansión por cuanto el mercado aún se mantiene receptivo a esta nueva propuesta que ha emergido con fuerza en Latinoamérica, España y toda Europa. Las tendencias del mercado han procurado que el trabajo de los orfebres sea vinculado al turismo cultural, un arma de doble filo si se piensa en los devenires del mercado, por sobre la producción y el trabajo u oficio del orfebre. El énfasis y la oportunidad estará en que Latinoamérica abra sus puertas para comprender, acoger y poner en valor a nivel cultural la joyería contemporánea, ya no sólo con el enfoque tradicional de la joya y el concepto de la memoria y de la pieza bella, sino desde la concepción de una joyería contemporánea multidisciplinar, que vincula distintas ramas de las artes (artesanía, orfebrería, escultura) para presentar una nueva pieza significante por sí sola y que evoca ciertos temas importantes para la realidad latinoamericana actual.


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